En invierno… ¿Engordamos?

En invierno… ¿Engordamos?

Frotate con azufre que se te van los dolores. Te duele la pierna por la artrosis, agachate tomá una piedra y escupila en el lado en que apoyaba en el suelo y volvela a dejar como estaba. Los dolores se te irán de inmediato. Creencias populares hay muchas y es cuestión de fé, de creer o no. Esa es la cuestión y está todo bien, como dicen los chicos, mientras la salud no se deteriore. Hay otro denominador común que se repite a esta altura del año, cuando el frío aprieta fuerte. Los pacientes que llegan a mi consultorio enarbolan una frase común:"Engordo porque me es difícil cumplir la dieta, el frío me hace consumir más calorías…”.

Vamos a tratar de aclarar lo oscuro y de poner las cosas en su lugar: si buscamos la definición de calorías vas a ver que se las describe como “el poder energético de un alimento”. Dicho de otra forma es la cantidad de energía que un alimento aporta a nuestro organismo. Pero además de proporcionar la energía necesaria, los alimentos deben aportar ciertas sustancias químicas que se llaman nutrientes. A diario, necesitamos unos 50 componentes de estos nutrientes y en unas proporciones determinadas. Estos nutrientes son los encargados de suministrar a nuestro organismo los “materiales necesarios” para la construcción, mantenimiento, renovación y reparación del cuerpo humano. Estos nutrientes, también se encargan de regular las numerosas reacciones químicas que en cuerpo se producen.

Entonces la respuesta a la pregunta ¿Por qué hay que comer de todo?. Nos dice que no existe ningún alimento completo por sí solo, excepto la leche materna. Una dieta variada nos asegura que a nuestro organismo le llegan esos distintos nutrientes. Pero además, hay que tomar conciencia para hacer de la forma y en la cantidad adecuada. Ni más, ni menos…

Entonces si de alimentos hablamos me gustaría romper la “creencia” aquella que nos hace decir “el maldito invierno nos engorda”.

 

Papel, lápiz o birome y a tomar nota…

En la base de la alimentación se encuentran los cereales, tomemos el ejemplo del arroz, 100g de este alimento aporta 350 kcal, este aporte calórico no va a cambiar. Lo que si va a cambiar es la forma de preparación, en verano haremos un salpicón fresco con algunos vegetales y en invierno un guisito con esos mismos vegetales pero calientes.

El chocolate de invierno (100g = 560 kcal) es el helado del verano (1/4kg =500 kcal), como vemos similar aporte.

Una cazuela de vegetales (150 kcal) es lo que al verano la ensalada fresca con el mismo valor calórico.

Una porción de pastel de papas (que mejor) puede llegar a aportar 660 kcal. En verano con la excusa del cansancio por el calor y no prender el horno por ningún motivo, hacemos la famosa “picadita” que puede llegar a aportar más de 1000 kcal.

Si de bebidas hablamos nada mejor que entrar en calor con una hermosa sopa de verduras o infusiones como un rico café, té o mate humeantes y nada más y nada menos que con cero calorías. Claro, pero nos tienta en el verano una “cervecita” bien fresquita y  por cada lata estoy consumiendo la módica suma de 158 kcal.

Podríamos enumerar infinidad de ejemplos como estos, y para mayor decepción podemos “avalar” la “teoría popular” si le agregamos que solemos comer en lugares calefaccionados y no a la intemperie nos damos cuenta que el invierno es otra de las excusas para dilatar nuestra puesta en acción si de alimentación saludable se habla.

Para que este invierno no te sorprenda con kilos de más y los estés camuflando debajo de sweaters, abrigos y “creencias” falsas, y que el hermoso jean blanco que compraste la última temporada, no te suba nada más que hasta la mitad del muslo…comenzá ya.

No hagas como la paloma que canta Serrat, que se equivocó. Quiso ir al Norte y fue al Sur…

Comments

2 Comentarios en “En invierno… ¿Engordamos?”

  1. GRACIELA dice:

    GENIAL LA NOTA.. FELICITACIONES CECI.-

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