“Hablemos de gordura…”

“Hablemos de gordura…”

Existe una nueva cultura llamada Fat talking, cuando hay dos o más mujeres reunidas es casi seguro que emane en la charla, este concepto, que en castellano lo podemos traducir como “hablemos de dietas”, más específicamente “hablemos de gordura”. No hay tema más recurrente que se apodere de toda reunión que se precie de tal, que el tema de la gordura, los kilitos de más y esos rollitos prominentes, que escapan arriba de la cintura del pantalón, son los temas centrales. Unos opinan de otros, según su apreciación personal, si tal o cual persona tiene o no un peso adecuado. Pero, ¿adecuado a qué? ¿A lo qué impone la moda? ¿A lo qué uno tenga como ideal de belleza? ¿A qué? Si científicamente hablamos de peso correcto, tenemos que hacerlo a partir del cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC), que no es otra cosa que determinar si el peso respecto a la talla es adecuado o no y se obtiene mediante la división del peso con la talla al cuadrado (P/T2). Si el resultado se encuentra entre 20 y 25 el peso es adecuado, pero cabe destacar que esa franja abarca 10kg de diferencia. Quiere decir que una persona que mide 1,70cm puede pesar entre 60 a 70kg y la decisión de estar, en el menor o mayor peso, dependerá exclusivamente de uno mismo y de las restricciones que está dispuesto a realizar para conseguir el peso deseado.

Por lo tanto, la apreciación si uno tiene o no exceso de peso es una apreciación netamente individual. Habitualmente las personas que practican el Fat talking no registran su exceso de peso, simplemente tienen la idea de que “están gordas”, inevitablemente la comparación entre unas y otras existen, por lo tanto si una persona en un peso correcto se siente gorda, qué queda para aquellas con algún grado de sobrepeso: sobrevuela sus pensamientos la sensación de derrota total…

Lo primero que deberías hacer ante de exponer el tema abiertamente es identificar que representa para vos el tema del peso. Hacé mentalmente una lista de tus prioridades en la vida y en que puesto ubicarías tu preocupación por tu peso y sobre qué prioridad la ubicarías. Otra pregunta para realizarte es cuánto tiempo del día ocupas en pensar en si comes o no un alimento, en cuantas calorías tiene, si te conviene o no ingerirlo, etc., etc. y etc. Habitualmente esos pensamientos pertenecen a las barreras que cada uno tiene para enfrentar el tema. Las barreras son de índole personal e internas y son impuestas por uno mismo, para que las cosas “sean como yo quiero que sean”. Estas son exigencias altísimas de alcanzar y si no se logran, lo único que provocan son decepción y frustración, sensación de ineficacia y derrota. En ese estado de desesperanza, ¿a dónde se recurre? ¡Sí! A la comida, provocando un círculo vicioso. Sabemos que no se debe hacer eso, pero sucumbimos frente a la tentación agudizando el cuadro y volviendo a sentir esa sensación de no poder manejar la situación.

¡Stop! Paremos el auto castigo, ¿Vale la pena tal sentimiento de frustración, solo por la comida? Desde ya que no, tengamos una relación más cordial con la comida. Firmemos la pipa de la paz con ella, relajarse y entenderlo nos otorga sensación de bienestar y por qué no sentirlo…

La principal estrategia es la planificación, saber de antemano que comer en cada una de las comidas del día y en cada día de la semana, solo te tomará diez minutos de tiempo en la planificación y una semana de relajación en cuanto a qué comer. Otro pensamiento que hay que cambiar es el verbo a utilizar, no pienses que es lo que “quiero” comer, es ahí donde todo el mecanismo de la tentación se pone en juego y no tienes escapatoria. Pensá simplemente que es lo que “debo” comer y verás que surte más efecto.

Otro pensamiento que debes erradicar es que si comes algo rico has arruinado el esfuerzo de toda la semana, desde ya te garantizo que ninguna medialuna va a atentar contra el resultado. Realiza la próxima comida como si nada hubiese pasado. Es solo una cuestión de estrategias, recuerda que para obtener resultados sólo tienes que experimentar cambios, cambios que están dentro de ti.

Ya expliqué en forma sucinta lo que es el Fat talking, o en nuestra lengua, hablemos de gordura. Así ya tenemos una herramienta mental más, para saber que así como que no se debe escribir como se habla, tampoco es bueno meternos en laberintos, en charlas sabiondas que no nos llevan a nada. O peor…ya que a veces nos hacen vacilar o retroceder…Y eso no nos hace bien.

Comments

6 Comentarios en ““Hablemos de gordura…””

  1. solange dice:

    muy buena la nota chechu , el tema de la gordura esta muy instalado en la sociedad , ademas en la mayoria de los locales de ropa todavia no esta la ley de talles, y eso no ayuda mucho . bueno besos y te escucho en la radio

  2. Geraldine dice:

    Muy bueno el artículo Chechu! Como siempre leo todo en tu página!!! Genia!!
    Cómo se hace para bajar la mini pancita ( abajo del ombligo). Yo calculo estar bien de peso, mido 1.61 y peso 54, 55. Hago pileta libre 2 veces por semana una hora y corro 7 kms en una hora ( una vez por semana) como sano, pero me gusta el tinto, el chocolate amargo…son los responsables de la pancita???? Jaja Beso Chechu! Buen fin de semana!

    • Cecilia dice:

      Hola Geraldine, estás perfecta con el peso y la actividad física, en realidad la panzas tablas no se logran fácilmente, todo es cuestión de genética y no dejes de tener el placer de comer un rico chocolate ni evites esa copa de vino.
      Cariños Ceci

  3. karina dice:

    Excelente nota me encanta como detallas las situaciones y es verdad todo lo que decís de como se siente cada uno y las barreras que nos auto imponemos…gracias por tus consejos…un gran abrazo!!!!!

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