Comer no es solo masticar y tragar…

Comer no es solo masticar y tragar…

¿Te preguntaste alguna vez cómo comés? ¿Te miraste precisamente al espejo en el momento de comer? Estas y muchas más preguntas brotan en mi mente cuando veo a algunas personas como manipulan la comida al ingerirla. Pienso… ¿tomarán plena conciencia de cómo comen, o es un acto reflejo habitual? ¿Qué sucedería si los filmo en ese preciso acto de comer?

El acto de comer es tan particular como personas hay. Considero que la manera de comer tiene tanta importancia en el peso más allá de lo que se come, podemos decir que el “cómo” se come compite en forma tan o más importante. Entonces haciendo un juego de palabras vale preguntarte:

¿Cómo cómo?

La realidad cotidiana es exigirnos objetivos a cumplir en un cierto período de tiempo, lo que es a veces, vivir contrarreloj, esa voracidad por el tiempo la trasladamos en otros aspectos de la vida y por lo tanto en la manera de comer, muchos de nosotros estamos demasiado preocupados con la eficiencia del tiempo, lo que prácticamente no deja ningún momento para lo que, convertido en un enfoque cada vez más popular para una alimentación saludable, se conoce como el “comer consciente”.

El comer consciente significa saber lo que se come, como lo comes y cuando lo comes. Habitualmente no se es consciente de los hábitos adquiridos y no se es consciente que nuestro organismo se está perjudicando con esos hábitos.

Esta sencilla técnica se basa en el antiguo budismo y en la filosofía Zen, y combina la meditación con el objeto de fomentar una mayor conciencia sobre la natural sensación corporal de plenitud. Aunque parezca muy difícil de implementar esta técnica, ya sea porque estás pendiente de algún pedido de tu jefe, de algún llamado de extrema importancia, de cómo organizar tu vida personal y ni hablar si llaman del colegio de tu hijo avisándote se portó mal, es fácil de lograrla, solo hay que repetirla tantas veces como sea necesaria para crear un hábito de la misma.

Lo interesante que tiene esta técnica es que la puedes practicar en cualquier momento y con cualquier comida, ya sea una comida abundante o simplemente un alfajor.

Lo primero que debes proporcionarte es un ambiente cálido, con luz adecuada, con música suave en lo posible, bien ventilado y acogedor, limpio,  ordenado y con colores tenues. Piensa un momento en  la sensación de entrar a algún lugar de estas características como bajamos automáticamente nuestro nivel de estrés.

Sentarse cómodamente, percibir nuestra propia respiración, relajarse. No comas de píe. No discutas ni crees un ambiente hostil, que la comida sea un acto para disfrutar. No conviertas ese momento en un campo de batalla. Canaliza ese momento para interiorizarse de lo acontecido ese día con tu familia.

Apagar el televisor, la computadora y de ser posible, el teléfono celular. Si no podes deshacerte de la tecnología a lo mejor no es el momento de sentarte a comer, inténtalo más tarde.

Dedicate por un minuto y sólo por un minuto a observar el plato servido, identifica los alimentos, el tipo de preparación, la porción servida, la combinación de colores. Oler el aroma, mirarlo, pensar mentalmente en su textura, observar la forma y los colores. Percibir su temperatura.

Cortar bocados pequeños, comer bocados pequeños y de a uno a la vez.

Apoyar los cubiertos entre bocado y bocado.

Beber un trago de líquido entre bocado y bocado.         

El estímulo visual es muy potente a la hora de comer, te sugiero que cuando apoyes los cubiertos apoya los brazos y cruza los dedos de ambas manos a efecto de formar un “techito” con las manos y aislar la vista de nuestro plato, así le damos tiempo a nuestro  cerebro de registrar la ingesta y avisarle a tiempo cuándo está satisfecho.

No introduzcas un nuevo bocado después de tragar, realiza una pausa entre bocado y bocado. Verás que con esta técnica vas a descubrir la sensación de sentirte más satisfecho que si hubieras comido en cinco minutos.

No es fácil desandar el camino de los malos hábitos y el comer en forma automatizada, pero, es posible. El primer paso es tomar conciencia de lo que estamos haciendo a la hora de comer y para eso te invito a que practiques el comer de una manera distinta, solo es decidirse y ponerlo en práctica y rindiendo homenaje a lo sagrado del acto alimentario podemos citar a  Osho que propone:

“Huele la comida, mira la comida. No hay prisa, toma el tiempo necesario. Hazlo una meditación”.

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