Gracias

Gracias

En la actualidad, pareciera que toda nuestra vida, todos nuestros sentimientos se tienen que expresar por las redes sociales, ¿Está bien? ¿Está mal?, no se pero son las reglas del juego de este siglo.

Permítanme entonces, queridos seguidores, que yo también me exprese por este medio. No se van a encontrar, como habitualmente están acostumbrados, con una columna de nutrición ni de alimentación saludable, se van a encontrar con mis más profundos deseos de expresarme de acuerdo al sentimiento que nos embarga en este momento y es el haber llegado a una instancia, como es una final, del evento mundial más importante, que arrastra millones de pasiones y sentimientos encontrados como es la final de un mundial de fútbol. Porque este sentimiento, y no se ofendan muchachos, no es exclusivo del género masculino, las mujeres podemos vivirlo con igual intensidad y es posible que técnicamente nos encontremos en desventaja, pero, si de sentimientos hablamos, estamos en igualdad de condiciones.

Fue unos de los mundiales más lindos de la historia, por cercanía, por la instancia final. Pero fue un mundial con historia, yo vi a Maradona hacer el  gol del siglo, yo vi a Caniggia apurar con su famoso “Diego, Diego” y convertir el gol a los brasileños, yo vi el “siamo fuori”. Y este queda en la historia la vergonya que se comieron los brasileños con el 7 a 1 contra Alemania y eso sí, que también lo vi y  es inolvidable.

¿Valen las lágrimas? Si que valen, sepan muchachos que con ustedes lloramos todos, pero no de tristeza, sino de felicidad, emoción y de agradecimiento. Sabemos que dejaron todo, no hace falta aclararlo, porque se sentía en cada rostro de ustedes apenas el botín pisaba el pasto. Fue muy digno como esperaron la premiación, todos juntos detrás del capitán de cancha, Messi, como del capitán de pizarrón, Sabella.

Alemania era el favorito, es verdad. Demostró solidez no sólo en el campeonato, sino en su objetivo de vida que se preparan cual máquinas para el objetivo de ganar. Pensaron que nos hacían como mínimo tres goles y a casa. Se encontraron con un rival digno, que jugaba con el corazón y la camiseta y permítanmelo decirlo,  eso es muy difícil de vencer. País ario y frío, ni la vuelta olímpica dieron exhibiendo tan preciado trofeo, pero un gesto vale más de mil palabras, el haber hecho esa pasarela y aplaudiendo a nuestro equipo fue un gesto de reconocimiento absoluto a tan grandes héroes.

Gracias, por habernos hecho pasar un mes inolvidable. Cuanto hace que la Argentina no busca un mismo objetivo, sin importar la raza, religión, partido político, equipo de fútbol.

Gracias, por demostrar que, más allá de las individualidades, se puede funcionar muy bien en equipo.

Gracias, por lucir esa camiseta celeste y blanca con un sentimiento de profunda emoción.

Gracias por mostrarle al 43% de la población que nunca vieron llegar tan alto a un equipo argentino, como por ejemplo mis hijos, lo lindo que es ver jugar una final del mundial.

Gracias por fomentar el encuentro de amigos, familias, compañeros de oficina o sólo personas que sin conocerse también se abrazaban.

Por todo esto y mucho más  GRACIAS.

Haciendo alusión al himno que nos representó en todo momento: "Brasil decime que se siente”; yo te voy a decir lo que se siente: se siente orgullo, se siente pasión, se siente equipo, se siente unidad, se siente entrega… Si esto no es sentir, decime vos Brasil, que se siente.

Y VAMOS ARGENTINA, QUE ESTO… RECIÉN EMPIEZA!!!

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