La Balanza: ¿La quiero?… ¿La odio?

La Balanza: ¿La quiero?… ¿La odio?

No!!?? No puedo estar pesando eso!!!!! Esa, es la primera reacción que tiene, la mayoría de mis pacientes, en el momento de subirse a la balanza y corroborar, con sus propios ojos, la cifra en cuestión. Y si hacemos un poquito de mea-culpa, cuanto hace que, vos mismo que estás leyendo este artículo, no te pesás?

Entiendo sobremanera que es un poco dilatar la realidad de mi peso, porque cuando uno sabe que está fuera del mismo se protege con el mecanismo de la negación, argumentando los mil y un artilugio que justifique este estado: “no estoy tan gordo, a la ropa cada vez la hacen más pequeña, no es momento para pensar en el peso, me estoy mudando, separando, estudiando y etc., etc., etc.”, y así, un sinfín de excusas que perpetúan la obesidad.

Pero basta se ha dicho, decídete y hoy mismo, buscás una balanza y salís de la zona de comodidad que tenés con tu obesidad y a  poner manos a la obra. Significa que si reconozco mi realidad no puedo mirar más para el costado y debo hacerme cargo de los cambios que tengo que comenzar a realizar. Porque pesarse es saber fidedignamente que está pasando realmente con el peso.

La balanza es solo un instrumento que da como resultado el valor del peso corporal. Habitualmente se convierte en el mejor aliado cuando el resultado es totalmente satisfactorio y con buenos resultados, pero se convierte, automáticamente, en detestable cuando los resultados son adversos y cuando ello ocurre, la tratamos peor que a nuestro mayor enemigo, ¡como si ella tuviese la culpa!.

El resultado debe ser tomado con objetividad, ya que la oscilación de peso entre una pesada y otra es totalmente normal y puede dar en aumento, aunque esté realizando bien las cosas, y...  ¿A que se debe este fenómeno? A que la balanza solo da un resultado y ese puede verse afectado con la retención de líquidos, pero no nos engañemos, si a la segunda o tercera pesada la tendencia va en aumento es que,  indudablemente hay retención de “sólidos”.

Si nos dejamos llevar por los fríos números no debemos festejar grandes descensos de un día para el otro ni grandes aumentos en el mismo lapso de tiempo y ¿Por qué?, porque para ganar un kilo de peso debo haber consumido 7.000 calorías y para descenderlo la misma cantidad; vale decir que en un día ordinario, sin grandes zafadas ni comilonas, es difícil ingerir 7.000 calorías diarias.

Y porque tengo personalmente la obsesión del pesaje, porque varios estudios científicos demostraron que las personas que se pesan con frecuencia bajan más o mantienen mejor su peso saludable que quienes se controlan poco.

Si el pesaje se realiza frecuentemente,  y veo que cifra va en aumento, se pueden llegar a ajustar  inmediatamente posibles errores que se estén cometiendo, sin que ello me ocasione no menos de 5 kg de aumento.

No hay que temerle a la balanza ya que esta  puede dar únicamente tres resultados y los tres siempre van a ser beneficiosos. A saber:

Aumento: realizo ajustes a mis porciones y tentaciones, permite corregir rápidamente errores.

Igualdad: un balance entre lo que se está comiendo y lo que se está gastando, si se quiere salir de esta meseta se debe restringir la ingesta o aumentar el gasto.

Bajada: me felicito y sigo por el mismo camino para llegar al objetivo propuesto para el peso.

Veamos ahora, algunos truquitos que nos van a acercar a la balanza de manera amigable:

  • Debe elegir si el pesaje va a ser diario o semanal: Diario: es la manera de estar muy atento con el tratamiento pero puede crear cierta obsesión. Semanal: nos da un resultado más fidedigno de la semana, pero  en caso de cometer errores puede ser demasiado tarde la corrección.
  • Mismo día: Es importante la elección del día ya que el lunes se registra el mayor peso y el viernes el menor. Es indistinta la elección lo importante es que siempre sea el mismo día de la semana.
  • Misma hora: La hora influye y el peso va fluctuando a lo largo del día, ya que se registra una retención de líquidos a medida que la jornada avanza, de elegir pesarse por la mañana, antes de ingerir alimentos y bebidas y después de orinar, podría darle datos más precisos y consistentes.
  •  Misma balanza: para su tranquilidad todas las balanzas pesan mal, todas tienen variaciones y se van descalibrando, para que el peso no caiga en la excusa de la balanza, realizarlo en la misma significa que siempre va a tener el mismo cálculo de error.
  • Misma ropa: no tenemos que dejar ninguna excusa librada al azar, que si el sweater es muy pesado o si el jean tiene tachas. La mejor opción es hacerlo con la menor cantidad de ropa posible y de ser posible la misma ropa.

No se deje influir con cuestiones emocionales ni personales, la balanza no tiene la culpa de nuestro comportamiento. Tener una balanza en la casa del obeso es lo mismo que tener un tensiómetro de un hipertenso o un medidor de azúcar del diabético.

Cada persona tiene un descenso de peso que le es propio, por eso no se compare con alguna persona cercana que también se está cuidando con el peso. Recordemos que un descenso muy favorable puede llegar a ser 500 g semanales, lo que corresponden a 2 kg mensuales y 20 kg en 10 meses, ¡pavada de número!

Y ahora si, no dilates más la decisión, tomá coraje y subite ya a la balanza más cercana.

Comments

Dejar comentario