La importancia de un “buen desayuno”

La importancia de un “buen desayuno”

¿Quién no ha fantaseado con levantarse a la mañana con toda la familia contenta  desayunando todos juntos y sonrientes? De más está decir que esa imagen que se nos repite una y otra vez en nuestras mentes no es solo la representación que nos han impuesto desde la publicidad, ya sea gráfica o televisiva. Convengamos que ardua es la tarea de la mañana, por la cantidad de cosas que hacer, somos más parecidos a una computadora multifunción que a una familia en desarrollo.

Visualicemos nuestras mañanas, suena el despertador y uno siempre le quiere robar cinco minutitos más al sueño. ¿Si eso deseo, porque no adelanto el horario de la despertada cinco minutos? Nunca obtengo la respuestas. Pero sigamos en el desarrollo de la mañana, si somos los primeros en levantarnos somos solo por unos minutos los reyes del baño sin que nadie nos golpee la puerta. Procedemos a levantar a nuestros hijos y porque no a nuestro marido que confía siempre que nuestro despertador, tanto el artefacto como el factor responsable nunca va a fallar. La casa se convierte en un mini caos, los chicos no quieren ni asomar la nariz desde la cama, imagínate si nos cuesta a nosotros como adultos responsables más les cuesta a ellos… La pelea por el baño, el olvido quizás de alguna tarea o útil escolar, el mal humor del sueño, vos gritando que llegan tarde, tu marido repitiéndote una y otra vez cuando es que vas a ser más paciente y tolerante. Si los chicos llevan vianda el armado de ella y si no la llevan también. El uniforme o delantal del colegio: observas que está descosido por algún motivo desconocido, porque parece que la ropa escolar se rompe sola, como es en mi casa, te apresuras a enhebrar la aguja,  para coser como se pueda ese agujero delator. Alguno de los pícaras palomitas que trata de esquivar el lavado de cara y dientes, que terminas haciéndolo vos porque termina siendo más rápido, enciendes algún informativo que anuncia que hay paro de trenes, subtes, colectivos o en tal o cual avenida se encuentra interrumpido el tránsito. El auto que no arranca o el colectivo que demora. Terminan los chicos apurándote con la voz de amenaza que si llegan tarde les corre media falta. Yo a esa altura, ya me agoté… 

Lo que se desprende de alguna consulta que los padres realizan preocupados por la salud nutricional de los chicos es que no desayunan. La pregunta se debe ampliar al hábito familiar, mi pregunta es siempre, ¿es costumbre el desayuno en su casa?, la respuesta es siempre por la negativa. Si el resto de la familia acostumbra desayunar, ellos los imitarán.

Si sometemos a la palabra “desayuno” a análisis etimológico, la palabra viene del latín “dis-iunare”, que significa “romper el ayuno”. Por lo tanto, simplemente fijándonos en el origen y significado de esta palabra, conocemos uno de los principales objetivos de esta toma de alimentos: romper el ayuno después de un período prolongado.

Las horas con falta de aporte de nutrientes no son solo desde la mañana, tendríamos que considerar que el ayuno viene de la cena anterior lo cual pueden pasar entre diez y doce horas de ayuno. Varios estudios científicos y publicaciones avalan que no desayunar favorece la obesidad porque puede hacer que el chico picotee a lo largo de la mañana y coma más de la cuenta al mediodía. Además está demostrado que las personas que no desayunan tienen bajo nivel de rendimiento tanto físico como emocional. Llegar al trabajo o a la escuela con un óptimo aporte de nutrientes favorece positivamente en la atención que se presta en las actividades matutinas. El saltear el desayuno trae como consecuencias el decaimiento, mal humor, irritabilidad. Si sometemos a nuestro organismo a la privación de nutrientes saludables hace que inclinemos esa elección por alimentos altamente calóricos ricos en grasa y azúcar. Aportándole al organismo nutrientes de baja calidad nutricional.

Como comenzar con el hábito del desayuno:

  • Despertarnos un ratito antes de lo habitual, vale la pena intentarlo.
  • Dejar planificado desde la noche anterior el menú de desayuno.
  • La ingestión de infusiones (té, café y mate) bebidas no se lo considera desayuno.
  • Inicie el hábito lentamente. Comience con algún yogur bebible o puré de frutas o jugo de frutas.
  • En la medida de lo posible incluya un lácteo (leche, yogur, queso).
  • Si no puede realizarlo lleve alimentos de fácil transporte (frutos secos, barritas de cereal, orejones, banana).
  • Tostadas, copos o galletitas que aportan energía, vitaminas y minerales. Los panificados integrales aportan, además, fibra.
  • Algún aporte proteico para la concentración como puede ser jamón cocido magro, quesos magros o huevos.

Incorporar hábitos nuevos es una cuestión de decisión, vencer nuestra resistencia a lo nuevo es un gran desafío diario. Comienza tu día con una manera distinta, sino tienes el hábito del desayuno incorpóralo, si lo tienes mantenlo. Solo es cuestión de empezar, de vos depende sumar hábitos saludables para tener una buena calidad de vida. ¡ Y levántese contento!

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