S.O.S. ¡LAS VACACIONES DE INVIERNO!

S.O.S. ¡LAS VACACIONES DE INVIERNO!

Y llegaron las vacaciones de invierno. Tiempo del año donde nos podemos relajar con las corridas de las mañanas, el no tener la ardua tarea de despertar a los chicos, donde el tránsito se hace más llevadero. Parece un idilio con la vida ¿No? Pero, siempre hay un pero: ¡Los chicos están en casa las 24 horas del día! Y ante este panorama es que nos preguntamos, y ahora ¿Qué hacemos?

Generalmente las vacaciones de los padres no coinciden con la de los chicos, aunque a veces sí, y tratamos de organizar un elaborado fixture, cual campeonato de la mayor competencia, para programar las actividades día por día de los eventos infantiles.

Que un día organizamos cine, otro teatro, otro títeres, otro circo, con el fiel propósito de que el pequeño de la casa no la pase mal y se conviertan en las vacaciones más inolvidables de sus vidas. Toda salida fuera de la casa implica no solo el gasto del espectáculo, sino la vinchita, remerita y demás merchandising para hacer feliz al pequeño. Pero toda esta inversión tiene un punto harto conflictivo y es por supuesto la comida. Y aquí nos encontramos llenando la panza de grasa, exceso de azúcares y mayores aditivos incluidos.

Analicemos firmemente y hagámosle una autopsia a la comida que nos ofrecen para los niños. Qué padre va a negarle lo que el niño quiere, si en definitiva son las vacaciones y se lo merece, yo me pregunto, ¿Acaso, los niños se merecen una inadecuada calidad de alimentos?.

Calorías de alimentos habituales:

  • Hamburguesa doble carne doble queso: 480 cal
  • Milk shake: 400 cal
  • Papas fritas grandes: 398 cal
  • Sundae de chocolate: 300 cal
  • ¼ Kg. de helado: 500 cal
  • Balde de pochoclos: 1700 cal (con opción de rellenado)
  • Porción de torta promedio: 420 cal
  • 1 Porción de pizza: 300 cal
  • Milanesa de carne frita con puré de papas: 490 cal
  • Pancho: 350 cal
  • Tostado de jamón y queso: 450 cal

Pero esta calidad de alimentación no solo está dirigida a los niños, sino que consumen también los padres, abuelos y tíos que los acompañan ¿Quién gana en estas salidas?: solo la industria alimentaria deteriorando cada vez nuestra calidad de vida y arrastrando a nuestra descendencia a un riesgo en su salud…

Recordemos nuestras vacaciones, donde no había tanta oferta, nos encantaba jugar y la creatividad a poner en desarrollo para que nuestra tardes se vuelvan inolvidables. Queridos padres, volvamos a los orígenes, volvamos a hacer jugar a nuestros hijos que es lo que necesitan y no un mundo cargado de agendas con horarios cual gerente general de alguna empresa. Démosles un tiempo de ocio que para llenar la agenda de obligaciones ya van a tener tiempo.  Y que el cuidado de la salud, no se tome vacaciones… ¡A disfrutar sin boicotear la salud de los chicos y la nuestra! Ahora sí, ¡Felices vacaciones!

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