Vamos a la playa… ¡Oh, oh, oh!

Vamos a la playa… ¡Oh, oh, oh!

Llegan las vacaciones, es la etapa más esperada del año, estamos casi todo un año pensando en este momento, es más, lo planificamos minuciosamente en cada ratito que tenemos para pensar en algo lindo. Atrás quedan los horarios, el despertador, las tareas de los chicos, y también las nuestras... “Me cuidé con la comida todo el año, fui a la nutricionista para lucir todo ese esfuerzo durante el período de las vacaciones, y me pregunto… ¿Me tengo que seguir cuidando, o puedo tomarme un descansito?”

Es probable que quienes lograron cuidarse en su alimentación durante todo el año, bajando una buena cantidad de kilos, se desanimen imaginando que no podrán probar ni un bocado o que, en su defecto, sucumbirán ante la tentación de las vacaciones y echarán por tierra todos sus logros…

Vas a la playa y el ofrecimiento de comida es permanente, a media mañana comienza a desfilar el carrito de los choclos, con ese olor característico de manteca derretida, más tarde aparece el grito inigualable de “¡palito, bombón, heladooo!”, los pirulines, los barquillos, las gaseosas, la ensalada de frutas, el pan relleno, medialunas y los inigualables e infaltables churros y si son rellenos mejor. ¿Cómo resistir semejante y tentadora oferta?

Para quitar dramatismo a esta cuestión, siempre compleja por cierto, compartimos diez consejos prácticos para disfrutar de estas vacaciones en familia y sin arrepentimientos posteriores.

  1. Tenes la heladera sin vicios, aprovecha para llenarla de esos alimentos que podés disfrutar sin culpa, como por ejemplo: lácteos descremados, frutas, verduras, yogures descremados, quesos magros, panes integrales.
  2. Armá tu heladerita o vianda playera con sentido común, recuerda que al no haber alacenas ni heladera al alcance, vas a comer lo que programaste de antemano, llénala de frutas, salchichas light, tomates cortados, hojas de lechuga, zanahorias ralladas, atún al natural, huevos duros, barras de cereal, aguas saborizadas sin azúcar, agua potable, gaseosas dietéticas. Dejá de lado las galletitas, papas fritas y chizitos…
  3. Es un tiempo ideal para hacer actividades distintas como nadar, jugar paletas, leer o pasear. Y lo mejor, es un momento privilegiado para estar en familia. Pero cuidado, si no realizaste actividad física durante el año sé moderado, ya que no sea cosa que las ansiadas vacaciones la pases inmovilizado…
  4. Hay que comer de todo, pero en la cantidad justa. Si vas a un restaurante lo mejor es elegir alimentos a la plancha, con poco aceite y no abusar de fritos. ¡Ah! siempre elegí vegetales como guarnición…
  5.  Es difícil seguir unos horarios en vacaciones, pero no imposible. Se debe intentar no saltarse comidas (sobre todo el desayuno) y no picotear.
  6. Masticar bien los alimentos es clave para una buena digestión y evitar la obesidad. Aproveche que en verano se come en compañía de la familia o los amigos para alargar la comida. En vacaciones no hay prisa...y está bien…
  7. Dormir lo suficiente (al menos siete u ocho horas diarias) es básico para encontrarse bien y no engordar.
  8. Hay que ser creativo. Cuidarse no tiene que ser sinónimo de comida aburrida. Por el contrario, se puede hacer una alimentación placentera, además de saludable. La combinación de frutas y hortalizas de distintos colores, proteínas (huevo, lácteos descremados, legumbres, pescado, carne magra, pollo sin piel, soja, nueces), y cereales integrales le permitirá encontrar una variedad de sabores. Y obviamente no olvidar las ricas tartas de pollo, verdura, calabaza…
  9. Desarrollá un “plan B”. Armá un “botiquín de emergencia” con alimentos frescos y saludables para enfrentar esos momentos en que sentís que querés devorar la heladera. Podes incluir ensalada de fruta, pickles, barritas de cereal, frutas secas, fetas de carne magra, queso light, etc. Échale mano a otros recursos, como comer sólo del plato, evitar mirar TV mientras comes, servite porciones más pequeñas en platos tamaño postre, beber algún líquido frío antes de comer (gaseosa light, por ejemplo).
  10. Sobre todo, recordá que es tiempo para reflexión, evaluación y determinación de nuevas metas. Felicítate  por lo logrado, se tolerante con vos mismo con lo que todavía no pudiste alcanzar, pero determina nuevas metas de cuidado de la salud, con nuevos ímpetus...

 

El único objetivo de las vacaciones es volver con el mismo peso que te fuiste, no es momento para obsesionarse ni con la balanza ni con el descenso, sólo con el cuidado responsable. Además, toma conciencia que es mejor comer en la casa que habitas en estas vacaciones que hacerlo todos los días en restaurantes o con deliverys. Vas a ahorrar plata y vas a ganar en salud.

Y ahora sí, a preparar la lona, sombrilla, protector solar, heladerita, baldecito, rastrillo y palita y ....

 ¡Felices vacaciones!

Comments

3 Comentarios en “Vamos a la playa… ¡Oh, oh, oh!”

  1. silvana dice:

    hola Chechu! me permito llamarte así xq sos parte del programa que más escucho de la metro. y me encanta escucharte! mi pregunta es la siguiente: siempre, desde que tengo uso de razón,después de comer se me “hincha la panza”. así coma verduras,un churrasquito con ensalada,o la comida más pesada!xq me pasa eso? los médicos que consulté no me dieron ningún tto. ¿ que hago? es horrible la sensación.. y parezco gorda!!peso 56 kg y mido 1.69m.ah! cumplí 38 años. gracias!!!!!

    • Cecilia dice:

      Hola Silvana,siempre es conveniente consultar a un médico, descartando un problema físico lo que te sugiero que tengas cuidado con tu forma de comer, a veces el problema radica ahí. Prestale atención como son tus bocado, el tiempo que le dedicas al acto de comer,si acompañças la comida con líquidos gaseosos, si sos de conversar mucho durante la comida. Es solo para orientarte, de seguir con distención consulta a tu médico.
      Cariños Ceci

  2. karina dice:

    CECI: Me encanto tu nota…gracias por tus consejos…lo mejor es disfrutar de estar en familia y cuidarse para ser una persona saludable…te mando un beso enorme y que tengas buenas vacaciones vos también…

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